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Policía del BOPE es acusado de violación :
Uno de ellos dijo: 'mata inmediatamente'
Patrick Granja | Traducción Enrique F. Chiappa
Día 9 de septiembre por la mañana, después de la invasión
del BOPE – el batallón de operaciones especiales de la PM – al Morro
da Mangueira, una habitante de 21 años, aún no identificada,
fue a la 17ª DP registrar una acusación de violación contra
uno de los policías. Indignados, vecinos protestaron, bloqueando calles,
quemando neumáticos, autobuses y enfrentando la policía.

Protesto na Mangueira incendeia ruas contra o Bope
El día aún nacía, cuando policías del BOPE llegaron
a la favela de la Mangueira a bordo del caveirão (vehículo policial
blindado) y de un helicóptero blindado, aterrorizando miles de trabajadores
que dejaban sus casas en dirección a sus trabajos. En la ocasión,
escuelas, guarderías y un puesto de salud tuvieron que ser cerrados
y un hombre murió tras ser baleado en el cuello por los PMs.
Cuando dejaban la favela, policías del BOPE fueron sorprendidos por
cerca de cien habitantes indignados con la violación de una joven de
21 años por un policía durante la operación. En la protesta,
neumáticos y autobuses fueron quemados por la masa, furiosa con este
nuevo crimen practicado por la tropa fascista de Sérgio Cabral, irónicamente,
en la primera operación policial en la historia de la corporación
comandada por una mujer, la teniente coronel Solange Helena do Nacimento.
Al final de la tarde, la víctima compareció a la comisaría
para registrar la denuncia policial acompañada de cerca de 50 vecinos
y del presidente de la Asociación de Moradores da Mangueira, Celso da
Silva Perez. Enseguida, ella fue encaminada por los policías para el
Instituto Médico Legal para ser examinada.
Según la familia de la joven, el legista sólo la observó de
lejos y, aún sin fundamentos, negó la violación en el
laudo pericial.
–No hicieron examen en las partes íntimas de ella. Ella se quitó la
ropa y sólo le miraron el cuerpo. Nada más. Vamos a pedir un
examen particular para mostrar que ella fue estuprada – dijo una de
las hermanas de la víctima.
Al día siguiente, la joven fue a la comisión de derechos humanos
de la asamblea legislativa, donde relató a diputados los detalles de
la violación.
– Uno de ellos dijo: "mata inmediatamente". Después que los PMs
revisaron la casa y no hallaron nada, pidieron 50 mil reales para liberarme.
Yo dije que no tenía ese dinero. Uno de ellos me preguntó si
yo tenía celular. Yo dije que sí y que iba a buscarlo en mi
cuarto, que queda en el segundo piso. El PM vino atrás de mí.
Ya en el cuarto, él me tiró la ropa, me empujó contra
la cuna de mi hijo y me violó – contó la joven en su
testimonio.

Matança: sangue escorre pela porta do "caveirão"
Según la familia de la víctima, además de la negligencia
del IML, el comando del BOPE tampoco está colaborando con las investigaciones,
habiéndose negado a suministrar el álbum con el retrato de los
policías que participaron de la invasión a la Mangueira.
Cleuza da Silva Buzeti, de 43 años, es vendedora ambulante y habitante
del Morro da Mangueira. Ella cuenta que abusos como violaciones, agresiones,
torturas y ejecuciones sumarias, son prácticas comunes de la PM, especialmente
del BOPE.
– Eso ya es normal aquí. Hay muchas chicas aquí en el Morro
que ya fueron estupradas y hasta tuvo hijo después. Acontece que esa
joven fue la primera que tuvo coraje de ir a la comisaría. Cuando
hay operación policial los chicos corren para casa porque todo el
mundo aquí sabe que cualquiera puede ser golpeado y si ellos sospechan
algo de ti no van a tener ningún problema en matarte. Siempre que
estoy trabajando y me entero que hay operación policial aquí,
llamo para casa de un vecino para asegurarme de que mis hijos están
bien. Y no es sólo aquí. Mi madre vive en el Morro del Cavalão,
en Niterói y allá es igual. Uno no aguanta más esta
vida – desahoga.
Ya otro habitante del Morro da Mangueira, el obrero de la construcción
civil Horácio Cavalli, de 32 años, va más allá y
cree que protestas como la del día 9 de septiembre, son la única
perspectiva de respuesta de las masas, a la altura de los crímenes practicados
por el Estado todos los días en las favelas de Rio de Janeiro.
– Tiene que acabar eso de ir para la justicia, porque la persona corre
riesgo de vida y, al final, no resulta en nada. ¡Cuántos pibes
buenos de aquí ya fueron enterrados como traficante! El pueblo tiene
que comenzar a hacer más protestas. Hacer como en São Paulo.
Sólo así que la gente llama la atención. Si fuese la
hija de un político o de un rico, aquel PM ya estaba preso. Pero como
es pobre, acontece eso. Ahora dicen que es mujer de bandido. Aunque fuera. ¿Ahora
se puede estuprar mujer de bandido? – cuestiona.

Celso Peres, presidente da Associação de Moradores da Mangueira
Y los intrincados planos del monopolio de los medios de comunicación
también incluyeron la criminalización de la manifestación
promovida por los habitantes, acusados de seguir órdenes del tráfico
minorista; seguida del desprecio a la denuncia de la joven estuprada, después
del resultado negativo del examen sin fundamentos del IML, según denuncias
de la propia familia.
Nueve días después, policías civil y militar retornaron
al Morro da Mangueira y asesinaron un joven de 19 años con tres tiros.
Lo mismo aconteció en el inicio del mes de septiembre en las favelas Águia
de Ouro, Cachoeirinha, Fallet y Juramento, todas en la zona norte de la ciudad,
donde un total de once hombres murieron en operaciones policiales.
Crímenes como la violación y los asesinados descriptos arriba,
se hicieron prácticas comunes del Estado en su tarea de criminalización
y exterminio de la pobreza, en Rio y en todo Brasil, con consecutivos ataques
a favelas y la marginalización de las movilizaciones populares en los
barrios más pobres del país.
1.200 casas pobres en la mira de Eduardo Paes
En el inicio de septiembre, la gerencia municipal lanzó un nuevo programa
de fachada, que con el pretexto de "drenar y reforestar" la zona de Jacarepaguá,
irá a imponer a los barrios pobres de la región la demolición
de más de mil casas populares hasta 2012. El precio de la farsa, bancada
en gran parte por Luiz Inácio, está estimado en meros 340 millones
de reales.
Entre las regiones amenazadas por Eduardo Paes, están los cinco mayores
barrios de Jacarepaguá: Fregesia, Tanque, Praça Seca, Taquara
y Pechincha, incluyendo las tres mayores favelas de la región: Río
das Pedras, Anil y Gardênia Azul.
Vale recordar que desde el inicio del "choque de orden", cerca de 60 inmuebles – el
equivalente a 500 unidades habitacionales – ya fueron destruidos por los tractores
de la municipalidad, que promete indemnizar todas las familias que pierdan
sus casas en la Bajada de Jacarepaguá. Aún así, basta
consultar el pasado de Eduardo Paes, para constatar que, hace tiempo, decenas
de trabajadores pierden todo lo que tienen en el rastro de destrucción
dejado por ese potencial enemigo del pueblo (AND 51 –La historia indiscreta
del intendente de Rio de Janeiro).
"Eso es un 'choque de tristeza' en nuestra vida"
Una vez más, AND trae, en la íntegra, la rutina de abusos cometidos
por el "choque de orden" de Eduardo Paes, contra trabajadores pobres en Rio
de Janeiro, política fascista que ya completa nueve meses, repleta de
aplausos de los reaccionarios de turno.
Día 30 de agosto, durante una operación en la playa de Ipanema,
barrio con el metro cuadrado más caro de Rio de Janeiro, mientras jóvenes
que viven en el local fumaban marihuana libremente en la arena, seis vendedores
de limonada tuvieron su material de trabajo confiscado por agentes de la municipalidad.
Siete kombis, usadas por los trabajadores como depósito de mercaderías,
también fueron atacados por los guardias.
El día 9 de septiembre, los equipos del "choque de orden" fueron a
la avenida de Jacarepaguá, próxima a la favela Rio das Pedras
(Zona Oeste de Rio), donde promovieron una nueva ola de destrucción,
reduciendo a polvo y escombros un edificio de seis pisos donde vivían
38 personas, en un total de 11 familias, que ahora no tienen para donde ir.
Al día siguiente, las demoliciones continuaron, esta vez en el barrio
de Higienópolis, próximo a la favela Nova Brasília, en
la zona norte de la ciudad. En la ocasión, fueron destruidas 119 barracas
donde ambulantes trabajaban hace más de quince años y un edificio
de dos pisos en la esquina de la avenida Itaóca con la Calle Aripibuí,
donde funcionaban pequeñas tiendas de ropas y material de construcción.
Entre las estructuras estaban una peluquería, una pescadería,
un cerrajero y decenas de comerciantes de ropas, bisuterías y alimentos.
– Derrumbar barracas y reprimir el pobre trabajador es fácil. Quiero
ver acabar con aquella obra en la avenida Itaóca con la Adhemar Bebiano
que ya tiene más de 2 años y está pareciendo el fin
del mundo de tanta suciedad. Lamentable ese alcalde que no piensa en el pueblo – protestó el
habitante de Higienópolis y operador de telemarketing, Bernardo da
Silva Lira, de 25 años.
Aún así, el foco de las acciones continúa siendo el Recreio
dos Bandeirantes, donde siete edificios ya fueron barridos desde el inicio
del "choque de orden". Locales que servían de vivienda para decenas
de familias, ahora desamparadas, se convirtieron en depósitos de basura,
como muestra la imagen arriba.
El día 15 de septiembre les tocó a los cuidadores de autos ser
reprimidos por los equipos de la Seop – Secretaría Especial de Orden
Pública – juntamente con las policías civil y militar, que prendieron
un total de diez que trabajaban en las calles del Centro, donde el mismo día
por la noche, 54 habitantes callejeros fueron retirados de las calzadas y llevados
para las mazmorras que Eduardo Paes llama de "abrigos".
Joaquim José Pinto es vendedor de churrasquitos en una calle del barrio
Tijuca hace más de 20 años y en abril relató al reportaje
de AND el robo de su material de trabajo por agentes del "choque de orden" el
día en que fue realizado un partido de fútbol en el estadio Maracanã,
próximo al local de trabajo de Joaquim. Hasta hoy, el señor de
57 años no consiguió recuperar los objetos confiscados
y está desempleado desde el día de la represión.
– Eso es un "choque de tristeza" en nuestra vida. Aunque con dificultad,
conseguía arreglármelas cuando yo tenía mi lugarcito.
Después de 20 años de trabajo, todo el mundo me conocía.
No puedo quedarme sin hacer nada, entonces estoy haciendo changas, barriendo
la vereda de los otros, entregando compras. Ese choque de orden está siendo
una pesadilla en la vida del trabajador. Mi mujer sale de casa y deja los
niños solos, pero ella también tiene que trabajar, porque el
dinero que yo gano no está dando para colocar ni la comida dentro
de casa – lamenta Joaquim.
De bicicleta eléctrica, alcalde se burla del pueblo
Al mismo tiempo en que la industria automovilística recibe incontables
beneficios de los gerenciamientos de turno, como la reducción del IPI,
para dinamizar su producción y entupir de coches las calles de los principales
centros urbanos del país, el pueblo se exprime por un espacio en el
precario sistema de transporte público, tomado por monopolios, uno de
ellos, en Río de Janeiro, el imperio conocido como Guanabara Diesel,
de propiedad del señor Jacob Barata, suegro de Sérgio Cabral,
otro declarado enemigo del pueblo.
Mientras tanto, irónicamente, fue celebrado, día 22 de septiembre,
el "día mundial sin automóviles", incluyendo la imposición
a las masas trabajadoras, del cierre de grandes avenidas en el Centro de la
ciudad, causando enormes congestionamientos y abarrotamiento en todos los transportes
públicos, principalmente el Metro. En la mañana del mismo día,
para simbolizar la fecha, el verdugo del pueblo, Eduardo Paes, recorrió 10
km, de su casa, hasta el trabajo, y para eso, alquiló una bicicleta
eléctrica, por un valor estimado entre 50 y 80 reales. Quién
pudiera, nosotros trabajadores, disponer de tiempo y dinero para un paseo de
eses.
Cámaras en la favela para vigilar las masas
Como los lectores de AND han acompañado, el Morro Santa Marta fue la
primera favela de la ciudad a recibir la UPP – Unidad de Policía Pacificadora – con
la imposición de la presencia integral de la PM asesina de Sérgio
Cabral en el interior de la comunidad. Y no para por ahí.
En el inicio del mes de septiembre, la gerencia estadual comenzó a
programar una nueva arma contra los habitantes del Morro de Botafogo, en la
zona Sur de la ciudad. A partir de ahora, siete cámaras de vigilancia
heredadas de los Juegos Panamericanos vigilan como prisioneros los seis mil
habitantes, ya cercados por murallas e impedidos de promover determinadas manifestaciones
culturales.
– Creo que acaba la privacidad. La gente pierde el derecho de ir y venir.
No hay necesidad de eso en la comunidad. Es una cuestión cultural.
Varios lugares son monitoreados y nadie reclama. Dentro de poco, las personas
olvidan y se acostumbran con la idea, como con los muros y con la UPP – alertó el
comerciante Antônio Francisco Duarte, de 45 años, habitante
del Morro Santa Marta.
Traducciones:
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