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| Los archivos y las revelaciones de Jair Krischke (I) |
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| Declaración a Henrique Júdice Magalhães | Traductor: Enrique F. Chiappa | |
Veterano luchador contra el terrorismo de Estado en América del Sur, Jair Lima Krischke preside el Movimiento de Justicia y Derechos Humanos (MJDH), localizado en Porto Alegre. Ex funcionario del Alto Comisariado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR), él tuvo actuación decisiva en la elucidación del secuestro de dos uruguayos Universindo Díaz y Lilian Celiberti por militares del país vecino en conjunto con autoridades brasileñas, ocurrido en 1978, en Porto Alegre. Desde entonces, investigó y registró varios casos semejantes, componiendo, a partir de ellos, un valioso archivo. En inicio de junio, Jair, recibió a AND para una charla en la sede del MJDH, dando origen a la primera de una serie de reportajes.
1. Los mentores brasileños de la Operación Cóndor"La Operación Cóndor fue creada, oficialmente, en una reunión realizada en Santiago, en noviembre o diciembre de 1975. Allí estaban presentes representantes de los gobiernos de Bolivia, Chile, Uruguay y Brasil." Precedentes"La reunión de 1975 sirvió, en realidad, como una formalización de lo que ya existía. En 1971, por ejemplo, hubo aquel plan del gobierno militar de invadir Uruguay – la "Operación 30 Horas", denunciada por Paulo Schilling (N. del A.): economista y periodista, entonces colaborador de Leonel Brizola) y por el coronel del Ejército Brasileño Dickson Grael. La Operación 30 Horas solo no se llevó a cabo por que el resultado de las elecciones uruguayas acabó siendo favorable a los intereses de los autores del plan (N. del A.: mediante fraude electoral, que llevó al gobierno a Juan Maria Bordaberry en lugar del candidato legítimamente electo, Wilson Ferreira Aldunate, que, aunque no fuese el blanco principal de las ambiciones intervencionistas del régimen de 64 –las cuales recaían, antes de todo, sobre la posibilidad de victoria del candidato de la Frente Amplia, general Liber Seregni–tampoco era del agrado de los intereses que comandaron los golpes de 1964, en Brasil,y de 1973, en Uruguay). Años después un general brasileño, Ruy de Paulo Couto, dijo que aquel plan había sido elaborado a pedido de los uruguayos…" Militares perseguidos"Además, hay varios casos en que se adoptaba ya, desde mucho antes de 1975, el modus operandi típico de la Operación Cóndor. El coronel brasileño Jefferson Cardim Osório (N. del A.) ligado a Leonel Brizola, este coronel había comandado una tentativa de levantamiento guerrillero en el interior de Río Grande do Sul, en 1965) fue secuestrado en Buenos Aires junto con su hijo; los dos fueron llevados, clandestinamente, para Río de Janeiro en un avión de la FAB (Fuerza Aérea Brasileña) en 1970". Dando recibo"Otro nombre importante en los precedentes de la operación Cóndor es el del embajador Pío Correa, que representó Brasil en Uruguay y en Argentina al fin de la década de 1960 y fue el jefe de un servicio secreto clandestino que había sido creado en el Itamaraty. Correa recibía personalmente, de las manos de los agentes del Estado Argentino, brasileños secuestrados y los colocaba en aviones de la FAB, que iban a buscarlos en el aeropuerto de Ezeiza para llevarlos a Brasil. El embajador llegaba a dar recibo por la entrega de los prisioneros. 2. Asesinatos selectivos
Los tentáculos de la P-2"El asesinato de Letelier, que ocurrió en Washington D. C., territorio americano, tuvo la participación decisiva de los gusanos (mafia cubana de Miami) y de ex marines. Causó un gran malestar porque los americanos permiten que se haga todo eso, pero no en su territorio. Ellos quieren esas cosas sucias bien lejos." 3. Los crímenes de la "abertura""En 1980, hubieron dos casos de secuestro de argentinos en territorio brasileño –uno en Río de Janeiro, otro en Uruguaiana (RS). Horacio Campiglia y Monica Pinus de Binstock fueron secuestrados en el aeropuerto de Galeão, en 12 de marzo de 1980– tome atención en esta fecha– y entregues a la dictadura argentina. Cuando un juez italiano pidió la extradición de los envueltos en el caso, el ministro Tarso Gerno, inmediatamente salió hablando en amnistía. Sucede que la amnistía fue en 1979 y no abarca crímenes cometidos después de ella; ella no se proyecta para el futuro. Entonces el ministro habló en prescripción. Solo que tampoco es prescripción, porque es secuestro, y está en curso: ellos están desaparecidos, los cuerpos no fueron encontrados, no están oficialmente muertos. Entonces es secuestro, y todavía está en andamiento." Los archivos del terrorismo de Estado"Yo tuve acceso a esos documentos en Uruguay, junto al ministro de las Relaciones Exteriores de allá. Ahí consta todo. Y consta inclusive una cosa muy interesante. Dicen que en Brasil no existen más documentos de la Operación Cóndor, que fueron quemados. Pero es mentira. Existe un padrón internacional: ningún servicio secreto por más vagabundo que sea, quema sus informaciones. ¡Esa es una mentira y lo pruebo! Los archivos del DOPS de Río Grande do Sul supuestamente fueron quemados en 1982 ¿no es así? (N del A: en ese año, el gobierno de RS anunció que había eliminado esos archivos) Pues en esos documentos del servicio secreto uruguayo– que son de 1983– consta la copia de la ficha de Regis Ferretti (N del A: militante comunista, recientemente fallecido) en el DOPS, inclusive con anotaciones de 83. Esto muestra que los uruguayos tuvieron acceso a las fichas del DOPS y que los archivos no fueron quemados. Quemaron las fichas, pero está todo en microfilm. Está en el Comando Militar del Sur, en el 5º piso." ¿El último crimen?"El último caso típico de la Operación Cóndor es el de (Eugenio) Berrios. Berrios era un químico de la DINA (N del A: policía política chilena), que fue encargado de producir gas sarín para el asesinato de Letelier. Como él no consiguió, usaron el método tradicional: una bomba. En 1993, él fue secuestrado en Buenos Aires y llevado a Montevideo, donde fue mantenido confinado en un departamento, bajo custodia de dos oficiales chilenos. Berrios era considerado por ellos un eslabón débil; era alcohólico, cualquier día podría abrir la boca. En Uruguay, él consiguió huir y fue hasta una comisaría diciendo que Pinochet quería matarlo. Los chilenos dijeron que era loco; el comisario mandó hacer un examen médico y dijo que no tenía nada de loco. Entonces los chilenos telefonearon para un coronel uruguayo que tira Berrios de la comisaría. Él nunca más fue visto, hasta que años después, durante una excavación para una obra en los alrededores de Montevideo, encontraron un esqueleto y su reloj." Traducciones: Este endereço de e-mail está protegido contra spambots. Você deve habilitar o JavaScript para visualizá-lo.
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Lourenço Moreira Lima |
| Nº 89, maio de 2012 |
| Edición en español |