Edición en español
nº 35, julio de 2007
El Este rojo del proletariado internacional | El Este rojo del proletariado internacional |
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| José Moreira Chumbinho | |
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Página 1 de 3 Traducido por Enrique F.Chiappa
Con esas palabras del narrador se inicia la primera escena de El Este es Rojo, una de las más brillantes piezas de la literatura y del arte revolucionarias del proletariado internacional. Ella llega al pueblo chino en 1965, en la forma de una opera total, cuyo elenco parecía no caber de una sola vez en el palco del mayor edificio de Pekín destinado a presentaciones de espectáculos de esa naturaleza. Dongfang hong, titulo original de El Este es Rojo, tiene como director Wang Poing. Esa ópera total, con125 minutos de duración engloba teatro, una inmensa orquesta, un coral de aproximadamente 600 componentes, los más renombrados cantores solos de toda China, técnicas circenses (en particular la acrobacia), cine, pictórica y una incomparable fidelidad a la causa del pueblo y a la ciencia. En total, más de 3 mil personas, entre alumnos, trabajadores y funcionarios del arte de Pekín tomaron parte en las presentaciones. La ópera tiene como título homónimo la canción que se tornó, de hecho, el himno de la República Popular de China durante la Gran Revolución Cultural. La letra es atribuida a Li Youyan, un agricultor del norte de Shanshi, y la música fue compuesta a partir de una canción folclórica local. Después que la camarilla de Teng Shiao ping asumió el poder — promoviendo la restauración del capitalismo y eliminando millares y millares de cuadros del Partido Comunista de China, en razón de las vinculaciones de la canción con la Revolución Cultural y de hacer el "culto a la personalidad" del Presidente Mao Tsetung — ella fue prohibida y muy raramente oída. El Este es Rojo fue substituida por la Marcha de los Voluntarios, cuya letra no menciona el Partido Comunista, ni al Presidente Mao. De los artistas, literatos, y trabajadores científicos del pueblo, de los operarios, campesinos y soldados de todas las regiones, vinieron contribuciones para la montaje y realización de aquella obra que marcó un gran momento en la expresión de la República Popular y del Socialismo en bases científicas sobre la dirección del proletariado revolucionario. Cuando El Este es Rojo fue ensenado, el famoso confronto sino soviético ya se había realizado (período de 14 de junio de 1963 a 14 de julio de 1964). Los debates tuvieron inicio con una carta de 25 Puntos y concluido con el noveno comentario (de una serie de nueve artículos — entre 6 de setiembre 1963 y 14 de julio 1964), en que el Partido comunista de China criticó duramente el revisionismo y la restauración capitalista en la URSS. Encarnizada lucha
Las posiciones defendidas por el ala revolucionaria del Partido Comunista de China, dirigida por el Presidente Mao Tsetung, fueron terriblemente reprimidas por los bandos pro-Kruschov, entonces mayoría, en el conjunto de los partidos comunistas del mundo entero. El Este es Rojo, entre otras manifestaciones culturales que antecedieron la deflagración de la Gran Revolución Cultural Proletaria, surgió despreciando las orientaciones para la literatura y el arte emanadas de los bandidos que, también en China, se encontraban en el aparato del Estado y del gobierno preparando un gran golpe contra el proletariado. Mismo que la victoria de los revisionistas fuese inevitable — y rematase su último y definitivo golpe en octubre de 1976 — la revolución cultural atormentó durante diez años aquellos que conspiraban contra el pueblo chino y buscaban la restauración capitalista en China, además de traer grandes enseñamientos al proletariado del mundo entero. Al anteceder a la Revolución Cultural, el Presidente Mao concluía: "La cultura imperialista y la cultura semi-feudal son dos hermanas muy unidas que hicieron una alianza reaccionaria para se oponer a la nueva cultura china. Esas culturas reaccionarias están al servicio de los imperialistas y de la clase feudal y deben ser destruidas. De otro modo, será imposible edificar una nueva cultura. Sin destrucción, no hay construcción; sin represa, no hay corriente; sin reposo, no hay movimiento. Está declarada una lucha hasta la muerte entre la nueva cultura y las culturas reaccionarias". Con efecto, por esa época los revisionistas se esforzaron para montar diversos géneros de piezas venenosas, un amontonado de historias desde el punto de vista de la cultura feudal y burguesa. Por ejemplo, la Compañía nº 1 de la Opera de Pekín se mantuvo por mucho tiempo bajo el poder de la "línea negra revisionista". Por esa razón, los "emperadores, reyes, generales, ministros, pajes, doncellas y otros genios malquistos" eran impuestos como personajes más importantes en los diversos géneros de óperas montadas por más de 2.800 compañías, grupos profesionales y conjuntos artísticos — explicaba la señora Chiang Ching, una de las más destacadas personalidades dirigentes del pueblo chino y que pasó a dirigir la Compañía nº 1 en 1963. Todavía, la revolución en la Opera de Pekín continuó siendo acosada por toda suerte de intrigas, sabotajes y represiones abiertas dirigidas principalmente por los kruschoves de China. Uno de los episodios marcadores de la lucha entre la revolución y la contrarrevolución en el teatro ocurrió cuando de la presentación de La centella en las cañuelas obteniendo un retumbante suceso, asistida inclusive por el propio Presidente Mao que felicitó los actores e hizo algunas recomendaciones. Como respuesta, la parte de los bandidos revisionistas unidas a la cuadrilla de Liu Shao shi, desencadenó una fuerte campaña de intrigas y sabotajes contra la Compañía nº 1. Llegó al punto de impedir que artistas y técnicos se mezclasen al pueblo en sus estudios, simulando visitas de artistas al campo, adulterando fotos que publicaban en los periódicos. Esas cuadrillas también minaban insidiosa y criminalmente las decisiones adoptadas por la dirección del Partido Comunista de China de desencadenar la Gran Revolución Cultural Proletaria, retardando e interrumpiendo medidas y acciones desarrolladas por el Partido En la literatura y en el arte, para confundir orientaciones revolucionarias, esos bandos que se servían de las armas trotskistas, del misticismo feudal y del fascismo de una manera general imponían la teoría de los tres géneros simultáneos: "piezas tradicionales, de temas contemporáneos y de nuevas piezas históricas." En el caso del arte tradicional, cuando alegaban oposición a ese tipo de arte, lo hacían por pura intriga, en realidad para oponerse a los revolucionarios proletarios- entre ellos, la dirigente Chiang Ching. Como los revisionistas no podían negar que la historia milenaria de china debía ser profundamente estudiada, así como su arte, negaban el método científico de investigación y análisis. Claro que es necesario preservar una buena obra original antigua, pero es decisivo analizar su tendencia política y, al presentarla, elevar cuidadosamente sus cualidades — inclusive "sin buscar hacer las alteraciones superfluas, mientras los defectos deben ser corregidos" como observaba la señora Chiang Ching. De hecho, no cabe hacer con que los personajes reaccionarios pasen como progresistas o revolucionarios, tampoco inventar personajes de vanguardia en la historia milenaria china y en su arte, pero descubrirlos y reconocerlos. Además, por acaso también, ¿hubo alguna época en que el pueblo fue retrógrado o minoría en la sociedad? ¿Por acaso los revolucionarios deberían se utilizar del método metafísico de análisis e investigación, del estilo feudal e imperialista de la narrativa, encima de cualquier crítica sobre pretexto de preservar el arte tradicional? ¿Qué tradiciones nos interesan: la de los reaccionarios o las del pueblo progresista y revolucionario? Los revisionistas utilizaban artificios muy sutiles de huir de la discusión sobre la lucha entre las artes feudales e imperialistas por un lado y el arte revolucionaria proletaria por la otra. Eran formas de mantener el arte (parte de la superestructura) atrasada, incapaz de corresponder y apoyar los objetivos de la base económica del socialismo, saboteándolo, por lo tanto. ¿Crear sobre que bases?
La gran revolucionaria Chiang Ching, esposa del Presidente Mao Tsetung, explicaba ser inconcebible que pasados 15 años desde la fundación de la gloriosa y amada Republica Popular de China, entonces casi 600 millones de operarios, campesinos y soldados revolucionarios (entre los que todo producen y los que defienden el pueblo sin vivir a sus costas, al contrario del ejercito burgués), todavía no estuviesen representados en la literatura y en el arte- pero que una minoría con sus concepciones contrarrevolucionarias fuesen personajes de los enredos más importantes. Llegara el momento en que las óperas (artes profundas), servir verdaderamente a la época actual. Si finalmente la ciencia de la lucha de clases desvendara toda la génesis de la economía, dialéctica y de la historia de la sociedad ¿por se recusar a revelar la realidad a las masas — cuando la realidad misma nada más es que el conjunto de las necesidades, imposibles de ser contornadas, del pueblo, mientras que la libertad es la conciencia de esa realidad producida en medio a la lucha de las masas? También no era posible evaluar una pieza a partir del montaje, cuando todo ya estaba hecho y poco podría ser modificado. Era necesario conocer los textos en su contenido político que mereciesen una verdadera creación artística, ya que no es posible crear algo a base de textos que van del retrógrado al contrarrevolucionario. La señora Chiang Ching profundizaba sus explicaciones afirmando que para resolver la cuestión de la creación "es necesario realizar la tripla asociación de la dirección, de los artistas profesionales y de las masa profesionales". Vale decir, es necesario entender la vida de las masas y de sus causas más justas para tomar el partido de las masas, en el pasado y en el tiempo presente, por más breve que sea el instante enfocado. Pero sin realizar la asociación revolucionaria entre la dirección, los artistas y las masas populares , de la misma forma, jamás habrá arte. Claro que los conocimientos y las orientaciones de esa grande revolucionaria iban mucho más lejos, y mismo los trechos aquí citados aparecen en la contra capa A propósito de la revolución en la Opera de Pekín, tres años después del lanzamiento de El Este es rojo. Pero eso nos basta, por ahora, para recordarnos determinados aspectos de la obra y en que circunstancias políticas ella se tornó posible.
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